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BIENVENIDOS A LA PÁGINA POR AMOR!!!!

 

Por amor es una página web donde queremos explicarle como una persona puede conocer a DIOS personalmente.

 

La Biblia proclama que DIOS es Santo y el hombre pecador. El salmista dice: "Porque Jehová nuestro Dios es santo" (Salmo 99:9). El apóstol Pablo dice: "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:23).

El pecado es mucho más que mentir, robar o vivir una vida depravada. El pecado es una condición del ser (una actitud), es darle la espalda a Dios y tomar nuestro propio camino. El pecado, crea un enorme abismo entre DIOS y nosotros, que los más elevados y nobles esfuerzos no pueden superar. El pecador nos impide tener una relación personal con Dios.

La Biblia nos enseña que la única provisión de Dios para el pecador es Jesucristo.

En el Antiguo Testamento, los israelitas traían sus ofrendas -ya sea un cordero sin mancha, una paloma, o tórtola-, al sacerdote. El animal era degollado y el sacerdote rociaba la sangre en el altar como una cobertura temporal por el pecado. Esta ofrenda era una imagen del cordero especial de Dios que había de venir, y cuya sangre no sería una cobertura temporal por el pecado del hombre, sino que lo limpiaría para siempre. El cumplimiento de esta imagen antiguotestamentaria, está asentado en el Nuevo Testamento. Jesús dijo:

"Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí". (Hebreos 10:5-7)

Dios envió a su único hijo, el Cordero de Dios, sin mancha ni contaminación, para derramar su sangre en la cruz para el perdón de nuestros pecados. Esto significa que a través de Jesucristo, usted puede conocer a Dios y tener comunión con El ahora y por la eternidad.

Aún siendo usted un pecador, Dios lo amó de tal manera que envió a su Hijo a morir en la cruz por usted, para darle vida eterna. Como un prisionero que enfrenta una segura ejecución, y es repentinamente liberado, usted puede ser perdonado del pecado a través de la muerte y resurrección de Cristo.

Tal amor está mucho más allá de nuestra comprensión humana. El amor de Dios es incondicional, inmerecido, y basado solamente en su gracia y misericordia. El nos ama a pesar de nuestra desobediencia, de nuestras debilidades, de nuestro pecado y de nuestro orgullo. Por su especial amor, Dios quiere darnos vida abundante, vida de gozo. No hay razón para temer a alguien que nos ama perfectamente. Podemos creerle con todo nuestro ser.

Por su amor incondicional, el perdón de Dios es absoluto (Dios nos perdona abosolutamente), El nos limpia perfectamente. Cada una de estas verdades tiene eterno significado.

1. Dios perdona absolutamente

Cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador, Dios no toma más en cuenta nuestros pecados y nos perdona completamente. El apóstol Pablo explica:

"En quien tenemos rendención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracias, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia". (Efesios 1:7-8).

Pablo también escribe:

Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. (Romanos 3:24).

No importa cuán serios sean nuestros pecados, Dios nos perdona de acuerdo a la ilimitada riqueza de su gracia, por el sacrificio de Su Hijo hecho por nosotros. Así como no hay fin para su gracia, tampoco hay límite para su perdón, con tal que creamos en Cristo y solamente en El para nuestra salvación.

2. Dios nos limpia perfectamente

Imagínese que un día encuentra una mancha en la alfombra nueva de su habitación. Usted hace todo lo posible para eliminarla pero desgraciadamente nada parece dar resultado. Entonces, alguien le da una fórmula especial que garantiza limpiar aun la más profunda de las manchas. El limpiador es tan poderoso, que no solamente saca la suciedad, sino también protege la alfombra para que no se vuelva a manchar de nuevo.

Esto es lo que Dios hace con nuestros pecados. El profeta Isaías escribió:

"Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana". (Isaías 1:18)

La tormentosa muerte de Jesús en la cruz, borró nuestra injusticia. Ningún pecado es tan profundo y ninguna mancha es tan oscura que Dios no pueda limpiarla y volvernos relucientes por medio de la preciosa sangre de Jesucristo.

3. Dios olvida completamente nuestros pecados

La historia nos habla de un hombre que fue cargado de culpabilidad por un pecado que había cometido. Profundamente atribulado, cayó sobre sus rodillas en oración, clamando al Señor: "Oh, Dios, lo hice de nuevo". Entonces Dios le respondió: "¿Qué fue lo que hiciste?"

Esta ilustración suscita algunas preguntas intrigantes. Cuando Dios dice: "No me acordaré de tus pecados (Isaías 43:25b), ¿qué es lo que quiere decir? Cuando El perdona, ¿simplemente sufre una pérdida de la memoria?

Cuando alguien nos ofende, podemos perdonar, pero no podemos borrar de la memoria el daño que nos causó. El recuerdo permanece en nuestra mente tan profundamente, como tan profundo fue el dolor que hemos sufrido. Tampoco Dios olvida. El no puede borrar nuestros pecados de su memoria. ¿Cómo es entonces que El no los recuerda?

En el antiguo Testamento el profeta Ezequiel nos dice: "Mas si el impío se apartare de todos sus pecados que hizo ... todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas". Esto significa que cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador, y Dios perdona nuestros pecados, El no los toma más en cuenta. La Biblia ofrece algunas ilustraciones que pueden ayudarnos a comprender esto.

Isaías dice: "He aquí, amargura grande me sobrevino en la paz, mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados". (Isaías 38:17) Dios pone nuestros pecados detrás de El, jamás los vuelve a ver.

El salmista declara: "Cuando está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nostros nuestras rebeliones". (Salmo 103:12).

El este y el oeste jamás se encuentran. Están más allá de alcance el uno del otro. Dios ha puesto nuestros pecados tan lejos de nosotros que no pueden ser alcanzados.

Quizás usted ha escuchado el adagio que una vez que sus pecados han sido perdonados, son "echados al mar del olvido de Dios". Esto viene del pasaje que se encuentra en el libro de Miqueas en el cual el profeta dijo: "(Dios) echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados" (Miqueas 7:19). Imagínese usted mismo navegando en barco en dirección a la parte más profunda del océano y una vez allí, lanza una moneda al agua. Ahora, imagine lo inútil de buscar en el fondo del océano la moneda. Así como esta moneda, Dios ha echado sus pecados en un sitio tan profundo, que sería imposible para usted encontrarlos. Estas ilustraciones indican que Dios envía nuestros pecados a un lugar donde ellos:

* No pueden ser vistos

* No pueden ser alcanzados

* No pueden ser encontrados

En este sentido, yo creo que Dios escoge olvidar cada pecado profundo de aquellos que han puesto su confianza en Jesús. Por lo tanto, Dios no los toma más en cuenta.

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